Cristo Rey del Universo

Sagrado Corazón de Jesús

L a verdad más fundamental que subsiste en la divina Revelación y que está como telón de fondo en la espiritualidad litúrgica de la Iglesia es el amor de Dios manifestado en Cristo Jesús (cf. Rm 8,39). Por esto Schola Veritatis reconoce junto con la Iglesia que en la perenne devoción al Corazón de Cristo se encuentra la síntesis más perfecta de la espiritualidad cristiana.

Cristo Rey

Para dar testimonio de esta verdad y puesto que no confía en sus propias fuerzas, Schola Veritatis se ha consagrado al Sagrado Corazón de Jesús a través del Corazón Inmaculado de María. El sentido último de esta consagración puede ser iluminado por las sabias palabras pronunciadas por el Papa Pío XI en la Encíclica Miserentissimus Redemptor:

«Hubo asambleas que gritaron: «No queremos que Éste reine sobre nosotros», la voz de todos los amantes del Corazón de Jesús clamaba unánime... para vindicar su gloria y asegurar sus derechos: «Es necesario que Cristo reine. Venga a nosotros tu Reino». Feliz consecuencia de esto fue que todo el linaje humano... fuese consagrado... al Sacratísimo Corazón de Jesús».

El Fin de la Historia

La Sabiduría divina, revelada con toda plenitud en el Verbo encarnado, nos dice verdades muy distintas a las que vemos afirmarse en la actualidad. San Pablo escribe de Cristo: «Es necesario que Él reine» (I Cor 15, 25), y más adelante: «Cuando hayan sido sometidas a Él todas las cosas... para que Dios sea todo en todo» (I Cor 15, 28).

Tal es el fin que la Revelación anuncia: entonces «Dios fijará su tienda entre ellos... y enjugará toda lágrima de sus ojos, y la muerte no existirá ya más». Así se cumplirán las palabras de Nuestro Señor Jesucristo: «He aquí que hago nuevas todas las cosas» (Ap 21,5).

En todas las esferas de la sociabilidad humana, desde la doméstica hasta la internacional, se hacen patentes las palabras del Papa Pío XI: «La paz que el mundo anhela, la justicia que exige, sólo en el Reino de Cristo puede obtenerla».

Los Primeros Viernes de mes, en todos los Monasterios de Schola Veritatis se celebra una Misa votiva en honor del Sagrado Corazón y se adora al Santísimo Sacramento expuesto durante todo el día, dándole un sentido de reparación.


Mater Veritatis

Virgen María

Adhiriéndose al plan salvífico de Dios, Schola Veritatis se acoge al amparo maternal de la bienaventurada Virgen María, a quien invoca bajo el título de «Mater Veritatis», Madre de la Verdad. En la Sagrada Liturgia, prolongada en la soledad y el silencio del corazón, los miembros buscan vivir permanentemente unidos a la Madre de Dios.

Son significativas las palabras con las que San Juan Pablo II concluye su encíclica Fides et ratio:

«Igual que la Virgen fue llamada a ofrecer toda su humanidad y femineidad a fin de que el Verbo de Dios pudiera encarnarse... así la filosofía está llamada a prestar su aportación, racional y crítica... Que el camino hacia Dios, último y auténtico fin de todo verdadero saber, se vea libre de cualquier obstáculo por la intercesión de Aquella que, engendrando la Verdad y conservándola en su corazón, la ha compartido con toda la humanidad para siempre».

En cada monasterio, siempre que sea posible, se celebra semanalmente una Misa en su honor los días sábados. Además, cada hora del Oficio va precedida por una Antífona mariana —el llamado Oficio de Beata— dado que María Santísima precede e introduce a la Iglesia en la alabanza eterna del Dios Uno y Trino.

El Monasterio Nuestra Señora de Aysén está consagrado a la Virgen María, igual que todos sus miembros, los cuales agregarán a su nombre el de «Mariae» (de María), para indicar que no se pertenecen más a sí mismos, sino a la Madre de la Verdad.