Teología-Espiritualidad
(1) La mirada y las lágrimas. Pedro y Judas en el misterio de la predestinación
Aquella noche cayeron dos apóstoles, elegidos ambos, advertidos ambos, dolidos ambos de un grave pecado. Uno lloró y volvió; el otro no. San Lucas consigna de Pedro una palabra que no aparece en el caso de Judas —respexit, «lo miró»—, y en el orden de esas tres sílabas está contenida la doctrina de la gracia: primero la mirada, después las lágrimas. Estas páginas meditan esa asimetría sin pretender resolverla, porque la Iglesia se detiene justamente donde el misterio empieza.
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