Teología-Espiritualidad
(1) La mirada y las lágrimas. Pedro y Judas en el misterio de la predestinación
Athanasius Mariae, Eremita, die II Augusti, anno Domini MMXXVI
Aquella noche cayeron dos apóstoles, elegidos ambos, advertidos ambos, dolidos ambos de un grave pecado. Uno lloró y volvió; el otro no. San Lucas consigna de Pedro una palabra que no aparece en el caso de Judas —respexit, «lo miró»—, y en el orden de esas tres sílabas está contenida la doctrina de la gracia: primero la mirada, después las lágrimas. Estas páginas meditan esa asimetría sin pretender resolverla, porque la Iglesia se detiene justamente donde el misterio empieza.
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